Vivir un trauma puede ser una experiencia profundamente angustiante, caótica y dolorosa que muchas veces nos lleva a aislarnos y a levantar barreras para proteger el corazón. Sin embargo, el camino hacia la sanidad comienza cuando somos honestos con nosotros mismos y reconocemos ese dolor que aún nos afecta. El Señor nos invita a dejar atrás la postura de víctima y a abrazar la poderosa actitud del resiliente, enfrentando el dolor con fe. Al hacerlo, aprendemos a confiar más profundamente en Dios y permitimos que Él sane nuestras heridas. Los traumas que hemos atravesado pueden transformarse en diamantes cuando los ponemos en las manos del Señor.
EN VIVO - Dante Gebel #965 | Trauma (El tema tabú de la iglesia)
Publicado el 01/03/2026
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