No todos vemos los problemas de la vida de la misma manera. Algunos enfrentamos sus retos con miedo; otros con fe en un Dios que nos conoce y nos cuida. La decisión es de cada uno de nosotros. Si anhelamos alcanzar nuestro propósito de vida, nuestro llamado más alto, no escuchemos a los incrédulos ni a los pesimistas tóxicos. Enfrentemos nuestros temores con valentía y con la fortaleza de espíritu que mostraron siempre Caleb y Josué, sabiendo que no estamos solos en las batallas. ¡El Señor pelea por nosotros!
05/01/2026

