En ocasiones, nuestra vida espiritual se vuelve rutinaria y monótona. Servimos a Dios de manera mecánica, hasta el punto de aburrirnos. Estamos tan anestesiados que, cuando surgen los problemas, en lugar de orar y buscar al Señor, nuestra respuesta instintiva es preocuparnos. Pero debemos aprender a caminar por fe y confiar en el Autor de la vida, en ese guionista que, a veces, parece estar escondido como Wally. ¡Dios está más cerca de lo que pensamos! Sólo tenemos que abrir los ojos y extender un poquito más nuestro dedo.
12/10/2026

